17 de noviembre Día Internacional de los Estudiantes


Como él nos soñó, la oportunidad de ser Estudiante Marista

Corría el año de 1941 en Londres cuando el Consejo Internacional de los Estudiantes proclaman su día el 17 de noviembre, el motivo conmemorar la muerte de estudiantes universitarios a manos del ejército nazi y también que ellos fueron ejecutados por exigir derecho a educarse.

Así que desde ese día a nivel mundial se celebra a los estudiantes de todos los rincones, pero ¿Qué significa ser estudiante? Será acaso que solo se los llama así a todo niño/a, adolescente y joven que cursan por las aulas de las instituciones o podremos llamar estudiante a todo aquel que se da la oportunidad de seguir aprendiendo.

Un verdadero estudiante no es aquel que lee libros, cumple con sus tareas, aprueba los años, consigue una carrera y cierra la etapa; ser estudiante implica leer la vida, aprender de cada camino, construir sueños, metas, consiste en tener la mente llena de proyectos y una gran pasión por la vida; en conclusión, un estudiante es luz que ilumina a otros para caminar juntos.

Si a todo esto que les escribo le juntan el ser estudiante Marista, la ecuación es aún mejor, pues las anécdotas vividas en las aulas son grandiosas, aunque ahora nos tocó vivir detrás de una pantalla no quita el gusto que tenemos por aprender.

Si llegaron a este punto de la lectura me dirán pero que sabe ella de ser estudiante Marista si es profe, pues les contaré que a más de ser docente fui estudiante que compartí sus mismas aulas (ya hace muchos años) y bajo mi experiencia puedo asegurar que no me cambio por nadie, he aprendido en estos largos caminos que el estudiante marista es más que conocimientos; es esfuerzo, es ganas de vivir al máximo, de servir a otros con humildad, de aportar al mundo desde nuestro estilo para progresar juntos, en resumidas cuentas es ser “normales pero diferentes”.

En este día tan especial invito a Uds. alumn@s Maristas a que seamos tal y como Marcelino nos soñó, que nada nos impida seguir aprendiendo y que con nuestro esfuerzo podamos aportar positivamente a la comunidad que clama ayuda, ser como esas violetas con la que fuimos comparados pequeñas, sencillas y humildes que no dejan de emanar su fragante olor; es nuestra misión dejar huella y marca que permite llevar con orgullo en nuestro ADN la valentía y el ímpetu de ser Maristas por y para siempre.


Redactado por: Lic. Jacqueline Borja - Docente Marista - Quito